El dĂa mĂĄs nostĂĄlgico para la reina SofĂa: el recuerdo de Irene de Grecia vuelve a emocionar a toda la Familia Real
La reina SofĂa vive este lunes una jornada especialmente dolorosa y cargada de emociones. Irene de Grecia, su inseparable hermana menor y una de las figuras mĂĄs queridas dentro de la Familia Real, habrĂa celebrado hoy su 84 cumpleaños. Sin embargo, la ausencia de la inolvidable âTĂa Pecuâ vuelve a abrir una herida que todavĂa sigue muy presente en Zarzuela.

Desde su fallecimiento el pasado mes de enero, el vacĂo que dejĂł Irene en la vida de doña SofĂa ha sido imposible de llenar. Durante años, las hermanas compartieron una relaciĂłn inseparable marcada por la discreciĂłn, la lealtad y un cariño que traspasĂł incluso los momentos mĂĄs difĂciles. En sus Ășltimos tiempos, el deterioro cognitivo que sufrĂa la princesa avanzĂł rĂĄpidamente, hasta el punto de que la reina SofĂa redujo gran parte de sus compromisos oficiales para permanecer a su lado y acompañarla prĂĄcticamente hasta el final.
La hermana pequeña de la reina nunca buscĂł protagonismo pĂșblico, pero dentro de la familia era considerada un autĂ©ntico pilar emocional. Nunca se casĂł ni tuvo hijos, aunque para muchos de sus sobrinos fue una segunda madre. Tanto el rey Felipe como las infantas Elena y Cristina siempre mostraron una relaciĂłn especialmente cercana con ella, igual que el resto de la familia griega.

La preocupaciĂłn por su estado de salud comenzĂł a hacerse evidente en otoño de 2025, cuando Irene se ausentĂł por primera vez de actos tradicionales a los que siempre acudĂa junto a doña SofĂa, como la entrega de los Premios BMW de pintura. Aquella ausencia encendiĂł todas las alarmas dentro del entorno real. SegĂșn personas cercanas a la familia, âsu vida se fue apagando poco a pocoâ, mientras Zarzuela se preparaba en silencio para uno de los momentos mĂĄs duros de los Ășltimos años.
Su despedida estuvo marcada por la emociĂłn y el recogimiento familiar. La capilla ardiente se instalĂł en el Palacio de la Zarzuela y posteriormente su fĂ©retro fue trasladado a la Catedral Ortodoxa Griega de San AndrĂ©s y San Demetrio de Madrid, donde los reyes Felipe y Letizia, la princesa Leonor, la infanta SofĂa y numerosos miembros de la realeza española y griega le dieron el Ășltimo adiĂłs.

Pero el momento mĂĄs conmovedor llegĂł dĂas despuĂ©s en Atenas, durante el entierro en el cementerio real de Tatoi. AllĂ, junto a las tumbas de la Familia Real helena y muy cerca del lugar donde la reina SofĂa pasĂł parte de su infancia, las lĂĄgrimas de la monarca reflejaron un dolor imposible de ocultar. Aferrada a la bandera griega que cubrĂa el fĂ©retro de su hermana, doña SofĂa protagonizĂł una de las imĂĄgenes mĂĄs tristes y humanas que se recuerdan de ella.
Aunque desde entonces la reina ha retomado lentamente su agenda oficial y continĂșa cumpliendo con sus compromisos institucionales, quienes la rodean aseguran que la pĂ©rdida de Irene cambiĂł profundamente su dĂa a dĂa. Sus hijos, nietos y amistades mĂĄs cercanas han permanecido especialmente pendientes de ella durante estos meses marcados por la nostalgia.

Y este lunes, en el que Irene de Grecia habrĂa soplado 84 velas, Zarzuela vuelve a guardar silencio para recordar a la mujer discreta que durante dĂ©cadas fue el alma mĂĄs silenciosa y querida de la familia.


