El día que la comadrona del pueblo dijo, delante de todo el mundo, que yo era “tan bonita y tan vacía por dentro que ni para madre servía”, no me detuve. Apreté la cesta y seguí caminando, porque…
La miraban como si fuera un error que el pueblo hubiera cometido y no supiera cómo corregir. Nadie lo decía delante de ella, pero tampoco hacía falta. Bastaba con la forma en que las mujeres bajaban la voz a su paso, con la manera en que la comadrona, Asunción Reyes, comentaba en la puerta de … Read more