El capo perdió el control al encontrar a su secretaria agonizando en la playa — pero lo que ella apretaba en la mano hizo que su furia se convirtiera en miedo.
El amanecer todavía no había terminado de romper sobre el Golfo cuando Santino Greco encontró el primer zapato. Era negro, de tacón bajo, hundido de lado en la arena húmeda, a pocos metros de la línea donde morían las olas. Santino frenó en seco. Conocía aquel zapato. No porque un hombre como él prestara atención … Read more