Nunca olvidaré la tarde en que entré al salón con mi cesto de pan, pidiendo trabajo para alimentar a mi hija, y el dueño me miró de arriba abajo y soltó delante de todos: «¿Quién te va a querer?…
El viento del desierto azotaba las llanuras de Nuevo México mientras Elena Morales caminaba con paso firme hacia el pueblo. Llevaba un cesto de panes recién horneados y en el pecho la pesada carga de una viudez que la había dejado sola con una hija pequeña y una granja que se desmoronaba. Desde aquella estampida … Read more