Aquel atardecer solo salí a ejercitar la yegua, pero lo que encontré en el cañaveral del este me obligó a frenar en seco: una mujer de rodillas, con las manos llenas de cortes, tejiendo cañas para…
Doña Rosalinda Ferreira no salió aquella tarde con la intención de cambiar su vida. Salió porque la yegua necesaba ejercicio, porque ella misma no había cruzado la verja principal de la finca en cuatro días, y porque Gumersindo, su capataz, le había dicho esa mañana que había algo raro en el Cañaveral del Este, algo … Read more