Conté dos veces las monedas sobre la mesa, como si la segunda vez fueran a multiplicarse. No lo hicieron. En ocho días me quedaría sin el taller, sin casa. Afuera, el sol de las siete golpeaba las…
Rosalinda Campos contó dos veces las monedas sobre la mesa de madera, como si la segunda vez fueran a multiplicarse por obra de la esperanza. No se multiplicaron. No alcanzaban ni para la tela ni para la renta, y en ocho días se quedaría sin el único lugar del mundo que todavía podía llamar suyo. … Read more