Me pagaban 200 dólares por una noche de trabajo. Yo solo tenía que servir champán y ser invisible. Pero entonces vi un punto rojo sobre la frente del hombre más peligroso del salón. Tenía tres…
El punto rojo apareció en su frente como una sentencia escrita con luz láser. Nora lo vio un instante antes de que nadie más pudiera hacerlo: un diminuto punto carmesí bailando sobre la frente de un desconocido de esmoquin impecable, a unos seis metros de distancia, en un salón de baile repleto de la élite … Read more