La heredera al trono neerlandés ha experimentado una asombrosa evolución en los últimos tres años.

Desde que cumplió la mayoría de edad, Amalia de Holanda ha dado un salto cualitativo. De princesa en segundo término a heredera que pisa fuerte. Ha ido ganando en aplomo y seguridad y, a sus 22 años, no hay duda de que ya domina los actos públicos en los que aparece, tanto en solitario como acompañada del resto de miembros de la Familia Real. Atrás quedaron sus imágenes en las que parecía algo tímida e insegura. La evolución ha sido tremenda, especialmente en estos últimos tres años, cuando debutó en una gira internacional por el Caribe en la que acompañó a sus padres, los reyes Guillermo y Máxima, hasta su reciente acto conociendo la vida nocturna de Ámsterdam.

Amalia de Holanda cumplió 18 años el 7 de febrero de 2021, pero no fue hasta 2023 cuando debutó en un compromiso internacional: una gira por el Caribe junto a sus padres. Entonces tenía 19 años y se notaba que era una heredera novata. Esa gira duró dos semanas, fue larga e intensa y nos sirvió para ver a los Reyes y su primogénita en unos escenarios muy diferentes a los Países Bajos: Bonaire, Aruba, Curaçao, San Martín, San Eustaquio y Saba. Era su primera vez en un acto oficial de este nivel en una travesía trasatlántica marcada por una agenda de lo más exigente que contó con alrededor de 70 actos.

Entonces se vio a Amalia en un segundo lugar, siempre flanqueada por sus padres. Se notaba que era su primera vez en un viaje de estas características y dimensiones. Sus padres la cuidaron y estuvieron pendientes de ella. Participó en muchísimas actividades, pero aún no se la veía que dominara la escena, como sí hizo su madre, la reina Máxima, que derrochó carisma, simpatía y carácter latino en cada una de sus apariciones. Especialmente memorables fueron sus bailes llenos de ritmos caribeños bailando en Curaçao y Aruba, junto al rey Guillermo y donde Amalia se mostró algo más tímida.

Ese viaje caribeño se produjo en un momento especialmente difícil para la Princesa quien, después de empezar la universidad en Ámsterdam, sufrió una seria amenaza contra su seguridad, ya que existía un riesgo importante de que pudiera ser secuestrada o de que sufriera un ataque. Esta alarma hizo que tuviera que abandonar Ámsterdam para regresar al Palacio de Huis ten Bosch de La Haya con su familia para protegerse de la mafia y donde estaría más segura. “Voy a ser muy sincera. Todavía lo estoy pasando muy mal. Echo de menos la vida normal, la vida de una estudiante”, dijo entonces. Más tarde se supo que la princesa de Orange se trasladó a vivir a Madrid, donde, bajo el amparo de los reyes Felipe y Letizia, grandes amigos de sus padres, pudo seguir con sus clases universitarias de forma anónima y totalmente segura y, en sus propias palabras, encontró la “libertad”.

El hecho de saber que era el objetivo de este grupo criminal quizá la volvió durante un tiempo algo más retraída en público, aunque con un gran sentido del deber siguió con sus obligaciones. En octubre de 2023 acudió al 18 cumpleaños de Christian de Dinamarca, una fiesta de gala donde coincidió con otras herederas de Europa. Ya ahí empezó a despuntar y a mostrar más seguridad vestida de gala y con joyas históricas del tesoro de los Orange. Especialmente llamativo y lleno de significado fue su estreno en una cena de Estado junto a los reyes Felipe y Letizia, quienes estuvieron de viaje de Estado en abril de 2024 por Países Bajos. Amalia estuvo fabulosa y majestuosa con un vestido en color azul noche y con la impresionante tiara de pavo real de rubíes con collar y brazalete a juego que data de 1897. Fue una velada inolvidable en la que el rey Guillermo confirmó que “las circunstancias requirieron que ella [la princesa Amalia] viviera en Madrid por un tiempo. Desde allí, pudo continuar con sus estudios en la Universidad de Ámsterdam”.


