Era Nochebuena y el buñuelo se me cayó al suelo cuando mi hijo mayor me soltó por teléfono: “Papá, no se te ocurra traer a ese error genético a mi casa esta noche.” Sin un hola, sin feliz Navidad….
“Papá, escucha bien. No se te ocurra traer a ese error genético a mi casa esta noche. ” Esa fue la primera frase que mi hijo mayor, Santiago, me soltó en cuanto levanté el teléfono. Ni un hola, ni un feliz Navidad. Solo un cubetazo de agua helada directo a la cara en medio del … Read more