Yo era la de siempre detrás del mostrador, la de treinta y un años haciendo pan, cuando un sábado de diciembre un hombre importante entró a comprar el pan de siempre. Todo era normal hasta que un…
Eran las nueve de la mañana de un sábado de diciembre cuando el hombre entró en la panadería. Fuera, el frío apretaba de verdad, pero dentro, el horno llevaba horas encendido y el aire olía a pan recién hecho, a harina y a mañana tranquila. La panadería se llamaba La Amiga y era de Carmela. … Read more