Siempre supe que no debía beber ese vino. Cuando él me dijo «Siéntese», noté que sus ojos no miraban mi vestido rasgado, sino la hoja que temblaba en mis manos. La señora Vargas escribió que fui…
«Siéntese», dijo Mateo. No bebí el vino. «No debió haber hecho eso», dijo ella. «No sabe de qué se me acusa. » No dio ninguna explicación a la casa. La señora Vargas lo dice ella misma en la tercera hoja y no parece notar lo que ha escrito. Una joven en sus propios asuntos perversos … Read more